Un viaje por el sudeste asiático sin moverse de Barcelona

Rollitos chinos primaveraEs difícil encontrar una definición adecuada para este restaurante. Lo que ya es un punto a favor porqué eludir las etiquetas lo hace único. Se podría decir asiático. Y de hecho la carta está hecha entaramente por platos del sureste de Asia: Filipinas, Vietnam, Malasya, Thailandia, China. Pero no es solo esto. Los platos son más delicados y equilibrados de los normalmente se encuentran en un restaurante asiatico tradicional. Podría decirse entonces un asiático fusion. Pero tampoco. Porqué esto aludiría a una mexcla de ingredientes y recetas de lugares diferentes. Y no es así, ya que las recetas son bastante tradicionales y cocinada según sus reglas. Entonces? Quizás simplemente un restaurante asiático con cocinero europeo. Los sabores resultan más armoniosos, menos desplazantes y fuertes que los originales. Probablemente a un oriundo le darían algo que pensar pero a un europeo en el fondo no le desagradecen.

Berenjena con gambas en salsa agridulceHay mucha variedad. Se empieza con momos, ravioles tibetanos salteados rellenos de carne, verduras o gambas. O los rollitos de primavera tanto de China como de Vietnam, con verduras crudas. O también se puede elegir una interesante variedad de ensaladas, muy ricas con carne o pescado. Y como platos principales una deliciosa tataki de ternera o un pad thai.

Rollitos primavera vietnamitasAfuera de la carta hay siempre unas o dos opciones muy interesantes. Como por ejemplos las berenjenas fritas con gambas en salsa agridulce o la ensalada de algas y mango. Pero lo mejor de lo mejor es el arroz de coco y gambas, dervido directamente en la nuez de coco. Al final resulta más bien un risotto italiano que un arroz oriental. Primero porqué no se utiliza el arroz basmati y luego porqué es más suave e con un poco de caldo de cocción. Bueníssimo, aunque no siempre está disponible.

Pad ThaiEl lugar es pequeño pero acogedor, dispuesto en dos plantas. En la de arriba han arreglado también una pequeña veranda japonesa muy atractiva y romática. El precio es muy acesible y sin duda sorprende por la calidad de la comida. Sin vino se puede tranquilamente cenar por unos 15 o 20 € por persona, lo que, en estos tiempos revueltos, es un lujo. Mejor reservar, aunque se puede llamar el mismo día. La cena está organizada en dos turnos, así qué, si se puede, mejor el segundo qué deja más tiempo.

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